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miércoles, 30 de octubre de 2013

El día Después (1983) de Nicholas Meyer. Ese terrible...¿que pasaría si?


La tensión entre Rusia y Estados Unidos estalla y finalmente ambos países se lanzan centenares de cabezas nucleares. La película narra las vivencias de un variopinto grupo de personajes en medio de este Apocalipsis Nuclear y sus consecuencias posteriores.


Nada. Que estoy pelín apocalíptico. Di con esta película por pura casualidad pues a diferencia de una de temática similar (aunque menor presupuesto) y mismo año, como es Testamento Final , que si recordaba haber visto de chaval, de esta no tengo recuerdos en absoluto. 
El caso es que me topé en facebook con la noticia de que Jeff East (el actor que interpretó al joven Clark Kent en Superman la película, de Richad Donner) cumplía 53 años. Llevado por esa curiosidad morbosa que me da ver como le ha ido a actores a los que solo conozco de una breve aparición y apenas nada más, miré su ficha de la imdb y vi que una de las películas marcadas como más celebres en que participó este buen muchacho, era esta, El Día Después, que con su título y su portada (el gigantesco y terrorífico hongo nuclear), atrajo inmediatamente mi atención. 


Pues es curioso que no tuviera referencias de su existencia porque al leer sobre ella en internet me di cuenta de que es un telefilm bastante celebre. Por lo que he leído el proceso de producción ya fue peliagudo y al parecer, se alargó en dos años de lucha por parte del director con la cadena y hasta el gobierno, que ejercía grandes presiones, para no mostrar en toda la crudeza realista que quería el realizador, esas horribles consecuencias (quemaduras, malformaciones, proceso cancerígeno, muerte masiva) derivadas de un ataque con bombas nucleares a la población civil. 

Pero el caso es que Meyer se salió con la suya. Con la idea en mente de realizar un anuncio de dos horas que lograra abrir los ojos a los líderes de los países en conflicto durante la Guerra Fría, y estos se desarmasen ¡nada menos! ¿No es maravilloso que el cine sea capaz de proponerse algo así? Bueno es un telefilm, pero rodado con medios cinematográficos y en formato cinematográfico. Y tiene lógica que se emitiera en televisión, llegando así a muchísima más población. El caso es que se dice que Ronald Reagan vio la película, y hay quien se atreve a afirmar que fue decisiva en el progresivo proceso de desarme nuclear de Rusia y Estados Unidos. No se si todo eso será cierto o hasta que punto. Pero me encanta la idea.


De lo que estoy seguro es de que esa intención de impactar y hacer reflexionar está ahí desde el principio. El Día Después persigue únicamente esa propuesta de Paz. Hacer vivir una pesadilla de ficción que en aquel momento podía darse de un momento a otro (y hasta ahora, quien sabe) y concienciar a absolutamente todo el mundo del peligro. En ese sentido es un film bastante único. Eso si, vista hoy, la película pierde algo de su impacto. Sobretodo debido a las carencias técnicas y a un guión que presenta demasiados personajes en poco tiempo y alarga la introducción demasiado (algo que no pasaba con la mentada Testamento Final). Pero desde luego, tiene unos 40 minutos finales de impacto y un final desolador como pocos. Y deja imágenes que no por rodadas con efectos especiales desfasados dejan de dar un miedo terrible y primario, que en la época debió ser realmente tremendo. Evocan pesadillas que uno no se puede quitar de la cabeza.

Por la valentía y el coraje mostrados, y por llevar hasta el final el horror que pretende evitar al mundo, merece la pena su visionado. Sería un gran film de haber tenido una primera hora más compacta y trabajada. Pero el valor de este telefilm es obviamente extra-cinematográfico y por tanto, lo recomiendo (atención a la tremenda escena final, no se olvida).

domingo, 27 de octubre de 2013

Testamento Final (1983) de Lynne Littman. Uno de los dramones más desgarradores que he podido ver.


La lenta agonía de una familia americana compuesta por los dos padres y tres hijos (una hija mayor, el mediano y el pequeñito, un infantil Lukas Haas en su primer papel) y el pueblo en el que viven, tras un holocausto nuclear que va diezmando a la población.


Vaya pedazo dramón amigos. Recuerdo como si fuera ayer una serie de imágenes que quedaron grabadas en mi memoria cuando vi por primera vez esta película. De hecho la sensación se ha acrecentado al verlo de nuevo hace un rato. Parecía realmente que la hubiera visto ayer, el impacto no ha variado nada, y eso dice mucho en favor de este pequeño film (pocas veces revisita uno una película que le impactó hace años, obteniendo el mismo impacto que la primera vez, salvo en el caso de grandes films, así que habrá que asumir que Testamento Final lo es), tan minimalista como brutal y desgarrador en su propuesta y resultados.


Y es que Testamento Final es una película que hay que ver. Terrible y que traumatizará a los más sensibles. Bueno y a todos. Porque testamento final es una de las pocas películas que tiene la valentía de llevar a último término su dura propuesta inicial. La cual es, sencillamente, que han caído unas bombas nucleares que van a extinguir lentamente a la raza humana tal y como la conocemos. El mundo no cambia, simplemente se van al garete la electricidad y las comunicaciones. Escasez de comida y recursos y lenta agonía de la población, que va muriendo víctima de los resultados del exceso de radiación, una especie de cancer colectivo. Y manda cojones, que afecta a los más pequeños más que a nadie. Dando como resultado una de las muertes (al menos para mi) más crueles, tristes (y, de forma paradójica, bonitas, todo hay que decirlo) que ha dado la historia del cine.


Testamento Final es una película que debéis ver ¡aunque os traumatice! Porque demuestra hasta que lugares puede llegar el cine cuando se lo propone. Nos lleva a situaciones y lugares que jamás hubiesemos imaginado y nos obliga (queramos o no) a ponernos en el lugar de sus protagonistas y experimentar lo que sienten. Al menos Testamento Final lo hace. Y de forma muy efectiva además. 

A ver no es una película perfecta. Puede achacársele esa banda sonora de James Horner, por momentos tan bonita que queda totalmente fuera del tono del film (parece que la haya hecho para otra película) y algún que otro exceso melodramático y "pasteloso". Una tendencia exagerada a la lágrima (incluso en personajes que a parte de llorar deberían estar también desesperados por comer y sobrevivir, esto es, ser más realista y mostrar pánico, amoralidad, anarquía social...). Pero los bemoles que demuestra para llevar hasta el fin su propuesta inicial lo hacen digno de alabanza y de recuerdo. 

Repito, nunca he visto nunca un drama tan fuerte y brutal. Con escenas que van más allá de lo triste, de llorar, llegando a extremos nunca vistos, espantosos y patéticos, pero muy muy logrados y tremendos. Yo la recomiendo encarecidamente. Debéis verla.